Sigue tu pasión, sin mirar atrás

 

Hay que seguir tu pasión, sin mirar atrás. Sea lo que sea que te apasione hay que explotarlo al máximo, porque eso es lo que te gusta. Así de simple. El mundo no podría avanzar si no nos dedicásemos a lo que nos gusta. El mundo nunca ha avanzado gracias a la frustración, al cansancio, o a la falta de motivación. Si ha podido avanzar ha sido por todo lo contrario. Ha sido por personas que han soñado, personas que han dibujado con su imaginación, personas que han decidido seguir adelante sin tirar la toalla.

De acuerdo, lo sé. Escribo en caliente. Pero de qué sirve no escuchar lo que te dice tu interior. La pasión es un motor, y como todo motor sirve para generar movimiento. Un motor convierte energía eléctrica en energía mecánica, energía que viene de tu cerebro, de tus ideas, de tus pensamientos y deseos, y lo convierte en acciones. Acciones reales que tal vez pueden cambiar el mundo, pero que seguro cambian tu mundo. Nunca nadie hubiera inventado el avión sin pasión, nunca nadie hubiera llegado a la Luna sin pasión, no se hubiesen conseguido cosas inimaginables si no hubiera sido por este motor interno al que tenemos que escuchar.

Te dirán que no, te dirán que te lo pienses, que vayas a lo seguro, que es lo más fácil. Pero qué aburrido sería entonces, ¿no? ¿qué energía le estarías dando a tu motor? En 20 años te encontrarías en un trabajo sin ambición, sin fuerzas, y sin energía con la que alimentar un pequeño motor que se acabaría apagando. Eso no es vivir, no es quedarte hasta las 3 de madrugada bailando, dibujando, calculando, investigando, solo por el simple hecho de que te apasiona.

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La pasión hay que alimentarla, con ejércitos de inputs eléctricos, con deseo, amor, ambición, y la intención irrevocable de hacer del mundo un sitio mejor. Es importante seguir nuestras pasiones, y ser muy tozudos en ello, para así poder hacer lo que nos propongamos.

Larga vida a la pasión.