Adrià comparte su experiencia con Zadig Experience

 

Durante el periodo de Bachillerato sentimos constantemente el tic-tac de un reloj que no se para y que nos indica lo que falta por los trimestrales, trabajo de investigación, selectividad, etc... Si esto no es suficiente, se aglutinan un montón de preguntas sin resolver sobre el futuro de uno mismo; ¿Qué quiero estudiar? ¿Qué me gusta? ¿A que me quiero dedicar durante mi vida? Preguntas que dan una sensación de frustración debido a la falta de tiempo para poder resolverlas.

Zadig Experience apareció en mi día a día como una experiencia ideal para encontrar este tiempo de reflexión. Se presentaba como un proyecto para hacernos vivir nuevas experiencias partiendo de viaje en tren (Interrail) por Europa (4 países) resolviendo los retos que nos compartían los orientadores y convivir lejos de nuestra zona de confort. Sentía que uno de los 10 escogidos tenía que ser yo pero a la vez sentía el proyecto lejos de mi realidad.

Finalmente fui uno de los 10 privilegiados. Obviaba que sería una gran experiencia pero con tiempo y por sorpresa mía, el que tenía que ser un viaje de 10 días se convirtió en una puerta que me abría el camino hacia mi supuesto futuro profesional.

Durante el viaje pude convivir en un grupo donde todos los miembros compartíamos ciertas características difíciles de agrupar. Trabajar, reflexionar, resolver retos fue mucho más productivo y asequible debido a la gran capacidad de resolución y de trabajo en equipo. Rodearte de gente con aspiraciones y ambiciones parecidas a los tuyas te permite potenciar lo mejor de ti mismo.

Mi capacidad de autonomía aumentó gracias a la libertad que nos dejaban los orientadores en cada reto y actividad. Al finalizar las actividades los orientadores nos hacían reflexionar y determinar los conocimientos aprendidos, lo que nos entrenaba para ser más autocríticos. Cogíamos la costumbre de pensar y analizar en todo momento, estableciendo una dinámica de aprendizaje constante.

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Nos encontrábamos en países extranjeros donde se hablaba un idioma diferente y las metodologías eran diferentes. Nosotros éramos los protagonistas de la historia y los orientadores un apoyo adicional que nos servía como guía pero no de resolución, por lo tanto, nos teníamos que adaptar a los situaciones imprevistas y ser flexibles por los posibles cambios que se presentaran. Nos teníamos que organizar para coger los trenes a tiempo sin omitir nuestras obligaciones. Teníamos que gestionar nuestro dinero para gastar el menos posible y solamente en cosas necesarias, etc…

Durante los 10 días pudimos descubrir el increíble sistema educativo de la universidad Ecole 42. Un sistema totalmente innovador y diferente del que conocemos hoy en día. Basado en un tipo de juego donde no hay clases ni profesores determinados, este método permite la continuación de la carrera a aquellos alumnos realmente motivados y apasionados debido a su dificultad. Pudimos disfrutar de una visita guiada a la UNESCO donde nos explicaron las tareas y los objetivos de esta institución mundial. Visitamos empresas como Fjord o Social ImpactLab que nos mostraron sus nuevos y útiles sistemas de trabajo que permitían potenciar la creatividad, rendimiento y resolución de los trabajadores. En estas empresas pudimos conocer personas que disponían de puestos de trabajo totalmente adversos a lo que habían estudiado haciéndonos entender que no siempre se acaba trabajando de lo que se estudia y que se tiende a sobrevalorar la importancia de los estudios universitarios antes que otras tareas. Todas estas experiencias y muchas otras que vivimos nos permitieron extender nuestra capacidad de visión, más allá de la que limita nuestro sistema educativo y poder comprobar todo el abanico de oportunidades que hay en el mundo.

Puedo definir nuestro día a día como una dedicación completa a aprender de nuevas experiencias, conocer métodos de trabajo diferentes y estar en contacto con personas, instituciones y agrupaciones diferentes. Zadig me abrió la puerta hacia mi futuro por todo el coraje y seguridad que me transmitió para tomar las mejores decisiones pensando en mi formación y mi futuro académico, pero esencialmente siguiendo mis pasiones.

Gracias a las experiencias personales transmitidas por parte de los orientadores y las experiencias vividas durante el viaje, a todas los personas que nos han transmitido sus vivencias y a todos los valores que adquirí en aquel momento, he cambiado mi futuro académico interrumpiendo la carrera de Biotecnología y decidiendo hacer un año sabático para estudiar el próximo curso Ciencias políticas. La actividad a la UNESCO fue un punto de inflexión. Sin Zadig Experience, este cambio, este nuevo futuro, esta nueva vida, no hubiera sido posible.

Gracias.

Adrià Solà, Participante y Ambassador de Zadig Experience.

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